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También en el lejano oriente pruebas innegables sobre el devastante efecto de los neonicotinoides

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10 febrero 2010 inglese_18x12 francese_18x12 lengua italiana tedesca_18x12

elicottero_irrogandoEl Ministerio de las políticas agrarias forestales del Japón, en abril del 2010, hizo público un dato que determina que los insecticidas neurotóxicos sistémicos son la causa principal del declino de las abejas y de la apicultura: (link a documento de 14,75 MB) el 92,3 % de las muestras de abejas analizadas, que procedían de colmenas muertas presentaba trazas de neonicotinoides.

La investigación ha demostrado lo que efectivamente intuíamos: Japón es el país que proporcionalmente a su superficie, tiene el mayor uso de pesticidas (7 veces superior a los EEUU y 2.5 veces superior a Francia), consumo que se ha triplicado en los últimos 10 años (OECD Pesticides Reviews 2002), gracias a los nuevos medios de aplicación de compuestos químicos utilizando avionetas y helicópteros.

 

Es el mes de abril y el Sakura (flor de la cereza) se tinta de rosa pálido y extasía a 160 millones de japoneses. Ya se sabe que Japón es la patria de las flores;  “でいごの花が咲き” “Deigo no hana ga saki” “La flor de Deigo florece...” . Así es como empieza el “Shima uta” una de las canciones populares más cantada en la tierra del sol naciente; también Yosa Buson (1644-1694) uno de los mayores intérpretes de la poesía japonesa recita en uno de sus "haiku" (composición poética breve sin un esquema poético rígido): “se desvanece el eco de las campanadas del tiempo, persiste la fragancia de las flores, y es de noche". Los ejemplos que testimonian la pasión de los japoneses por las flores son muchos, pero si las cosas no cambian, en el futuro sus artistas van a tener que buscarse otra fuente de inspiración. La decadencia de las abejas y de los otros insectos polinizadores fundamentales para la biodiversidad, sobre todo para los vegetales que dependen de los insectos para la polinización, ha afectado al archipiélago japonés, poniendo seriamente en riesgo la ecología y la biodiversidad de las especies animales y vegetales de este país maravilloso.

El Ministerio, tras una investigación que individua las causas del declino del ecosistema, podría haber tomado medidas para abordar el problema, pero... !No ha sido así!. Sabemos perfectamente que Japón es terreno fértil para las multinacionales que producen químicos a base de neonicotinoides (Nippon soda, Simutomo chímica, Mitsui chímica Argo además de las ultraconocidas Bayer y Syngenta. Son solo algunos ejemplos).

Según el Ministerio japonés, teóricamente no hay datos suficientes para demostrar que los neonicotinoides son la causa principal del problema (!!Parece ser que el 92.3 % no se considera un valor significativo!! ¿?) Y siguiendo la misma linea que crea confusión en todo el mundo, se insiste en afirmar que los mayores responsables de la crisis de supervivencia de las abejas son los síntomas patológicos finales; varroasis y nosema.

Declaraciones de este tipo hacen saltar los nervios hasta a un pueblo que ha convertido en el autocontrol Zen su caballo de batalla. De este modo, en vez de enfrentarse a las multinacionales y sus venenos, el Estado japonés prefiere limitarse a desplazar, cargando con todos los costes, a las zonas donde faltan los insectos polinizadores, colmenares kamikaces con un triste final.

Sin embargo, el efecto de los neonicotinoides no se limita a los insectos o a otros pequeños seres vivos como ranas o pájaros.  La revista “Aera” en la edición del 1 diciembre 2008 (LINK a DOC. en japonés) ha publicado un trabajo que demuestra la toxicidad de estas moléculas en el ser humano, concretamente para el neurotrasmisor acetilcolina, que es determinante para mantener las funciones cerebrales de los insectos1). Lo que sucede es que la acetilcolina también está presente en los vertebrados, y en el hombre, y visto que estos compuestos se almacenan en los vegetales durante mucho tiempo y que tienen una eficacia altísima incluso a dosis infinitesimales, es inevitable entrar en contacto con ellos y asimilarlos.

¿Qué excusa darán los ministros japoneses cuando se encuentren de frente a personas envenenadas por sustancias químicas que no han querido retirar del mercado?

 

 

Michele Valleri
Traducción de María José Pastor Rodríguez

1.     Kagabu,S.,1999. Discovery of chloronicotinyl insecticides. In: Yamamoto,I.,Casida,J.E. (Eds.), Nicotinoid Insecticides and the Nicotinic Acetylcholine Receptor. Springer,Tokyo,pp. 91–106.

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